En Piso 8 FM, el mismo segmento en que Abelardo De la Espriella habló de la JEP y de los grupos armados, el candidato entregó su diagnóstico del sistema de salud y su propuesta para resolverlo. Lo hizo dos veces, con la misma precisión: "Con 10 billones de pesos nadie más en 90 días vuelve a tener ese problema. El problema de la salud es de más de 40 billones de pesos, que es un déficit terrible." Más adelante en la misma entrevista agregó la estadística que sostiene su argumento sobre el SOAT: "13,000,000 de motos y 80% de las motos no tiene seguro obligatorio." Tres números en un solo programa. Los tres verificables. El balance es dispar.
El plan de choque de 90 días
La analogía que De la Espriella usa para explicar su plan es médica y, en sus términos, coherente: "Cuando una persona llega accidentada a una urgencia, lo primero que hacen antes de intervenirla es estabilizarla." Diez billones, dice, harían eso con el sistema de salud —detener el sangrado— mientras se resuelve el problema estructural de fondo.
El problema con la analogía no es la imagen: es la escala. El sistema de salud colombiano arrastra una deuda acumulada entre EPS e IPS —lo que las aseguradoras les deben a los hospitales y clínicas— que el propio Ministerio de Salud y la Superintendencia de Salud han documentado en cifras superiores a los 13 billones de pesos solo en cartera hospitalaria vencida. A eso se suma el déficit estructural de la UPC (Unidad de Pago por Capitación), que es el valor que el Estado reconoce por cada afiliado al régimen contributivo y subsidiado: durante años ha sido insuficiente frente al costo real de la atención, generando un hueco que se acumula ejercicio tras ejercicio.
Una inyección de 10 billones podría aliviar temporalmente la cartera hospitalaria más urgente. Lo que no puede hacer —en 90 días ni en 900— es resolver la causa del déficit: la desfinanciación estructural del sistema, la acumulación de deudas de vigencias anteriores y la brecha entre el valor de la UPC y el costo real de la atención médica. Estabilizar un paciente en urgencias y darle de alta al día siguiente sin tratar la patología de fondo no es medicina: es aplazar la crisis.
El candidato que usa la metáfora del trauma conoce bien la diferencia entre estabilizar y curar. Lo que no dice —y es el núcleo del problema— es cuál es su plan para los 10 billones restantes que el sistema necesita estructuralmente, cómo los financia y en qué plazo.
El déficit de 40 billones
Esta es la afirmación más difícil de refutar en bloque, porque el número depende de qué se incluye en la definición de "déficit del sistema de salud". Si se suman cartera hospitalaria vencida, déficit acumulado de la UPC en vigencias anteriores, deudas de EPS en liquidación y costos no reconocidos del régimen subsidiado, las estimaciones del sector y del propio gobierno han oscilado entre 20 y más de 40 billones de pesos, según la metodología y el período que se analice.
Lo que sí es verificable es que el número más alto —y el que De la Espriella elige— corresponde a la proyección más amplia del déficit sistémico acumulado, no al hueco operacional de un año. Presentarlo como el déficit sin ese contexto genera la impresión de que el sistema colapsa anualmente en 40 billones, cuando en realidad esa cifra representa años de desfinanciación acumulada. La diferencia importa porque de ella depende si 10 billones en 90 días "estabilizan" o apenas arañan la superficie.
Hay un elemento que De la Espriella sí captura con precisión: el sistema está en crisis real. Hospitales sin flujo de caja, medicamentos sin dispensar, IPS cerrando servicios. Eso está documentado por la Superintendencia de Salud, la Contraloría y el gremio hospitalario. El diagnóstico no es inventado. La solución que propone —10 billones, 90 días— es la parte que no cierra.
Las 13 millones de motos
La afirmación más concreta y la más fácil de contrastar con datos oficiales. El Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) reporta aproximadamente 9.8 millones de motocicletas matriculadas en Colombia a 2024. No 13 millones: 9.8 millones. De la Espriella infla el parque automotor de motos en un 33%.
Sobre el porcentaje sin SOAT, Fasecolda —la federación de aseguradoras que administra las estadísticas del seguro obligatorio— reporta tasas de no aseguramiento entre el 40% y el 55% del parque de motocicletas, una cifra que varía por región y año. El 80% que cita el candidato está entre 25 y 40 puntos porcentuales por encima de los registros del sector. Es un problema real —la mitad de las motos del país sin SOAT es una crisis de salud pública documentada en las estadísticas de accidentalidad vial— pero inflado de forma consistente con el patrón que esta serie ha documentado: los números siempre van en la dirección que fortalece el argumento.
Hay un elemento de la afirmación que sí es correcto: el SOAT para motociclistas es caro en relación con su capacidad de pago, y esa barrera económica explica buena parte de la no-afiliación. De la Espriella lo dice explícitamente: "Un pobre motero le toca entonces un mes de trabajo para comprar el SOAT." Esa observación es consistente con los hallazgos del sector. El problema no es el diagnóstico —es el número que lo acompaña.
El Estado que él promete desmantelar
En la misma entrevista de Caracol, De la Espriella repitió que "acabaron con el sistema de salud" —atribuyendo al gobierno Petro la destrucción de una institución que en realidad arrastra su crisis desde gobiernos anteriores. La cartera hospitalaria acumulada, el déficit de la UPC y la quiebra de varias EPS son problemas que el gobierno actual agravó en algunos aspectos pero que llevan décadas construyéndose.
Lo más revelador del segmento de salud en Piso 8 no es ninguno de los tres números: es la frase que los une. De la Espriella propone 10 billones para "estabilizar" un sistema cuyo déficit él mismo cifra en 40 billones, con un parque de motos que infla para ampliar el problema que quiere resolver. La aritmética básica —10 sobre 40, con números de entrada inflados— es la misma lógica que aparece en el presupuesto de la JEP, en las hectáreas de coca y en el número de guerrilleros: los problemas siempre son más grandes de lo que los datos muestran, y las soluciones siempre caben en un decreto del 8 de agosto.